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domingo, 27 de junio de 2010

Agustí Centelles regresa a Valencia

Agustí Centelles regresa a Valencia

(junio-julio de 2010)

El documento gráfico del fotoperiodista sobre su estancia en el campo de concentración de Bram se inaugura en el Club Diario Levante Los herederos del fotógrafo valenciano denuncian el olvido de la ciudad ante uno de los grandes de la fotografía

  
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Luis Felipe Martínez escucha las indicaciones de los hijos de Agustí Centelles, Sergi y Octavi, sobre la colección
Luis Felipe Martínez escucha las indicaciones de los hijos de Agustí Centelles, Sergi y Octavi, sobre la colección  abelard comes
LEVANTE-EMV VALENCIA 
"Traer la obra de Agustí Centelles a Valencia era una obligación y una deuda", recordaba ayer Sergi Centelles, hijo del fotógrafo valenciano, durante la presentación de la exposición El campo de concentración de Bram, 1939 que ayer era inaugurada en el Club Diario Levante por los herederos del fotoperiodista y el subdelegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Luis Felipe Martínez.
La muestra es mucho más que una exposición de un gran fotógrafo que retrató una etapa de la historia de España y que, como otros muchos, tuvo que exiliarse con motivo de la Guerra Civil. Es, sobre todo, un documento testimonial de primera magnitud. Por un lado, porque muestra la realidad de la vida de miles de anónimos en el campo de refugiados francés y, por otro, porque es testimonio de una etapa para no borrar de la memoria. Es una exposición dura, cruel, pero al mismo tiempo llena de emociones. Lo es porque sus imágenes muestran cómo es posible sobrevivir a la adversidad en unas situaciones tan duras sin perder la esperanza.
Agustí Centelles El campo de concentración de Bram es el retrato de la cotidianidad, del sufrimiento, pero también de la solidaridad entre presos. De penurias y condiciones de vida. Es mucho más que un retrato social de una generación.
"Este es un reportaje único porque nunca ningún interno había podido hacer un reportaje desde dentro de un campo de refugiados. Y no sólo tiene un gran valor por su calidad sino también porque esta exposición es especial e inédita", añadía Sergi Centelles.
Su hermano, Octavi Centelles, recordó que hace 20 años la obra de su padre pudo verse en el IVAM pero ahora había sido imposible y el proyecto que previsto en torno a él se suspendió. "Esta exposición es el día a día de un prisionero que tuvo su libertad coartada. Nunca se había visto un visión tan completa. Aquí está el verdadero campo de Bram", añadió.
La muestra tiene una segunda singularidad. Y es que cada grupo de imágenes viene acompañada de algunos de las reflexiones que el propio fotógrafo, para muchos el Capa español, fue anotando en su diario personal durante los seis meses que permaneció recluido antes de ser "vendido" por 300 francos mensuales a un editor.
Además, la muestra se complementa con un documental del amplio trabajo que realizó el creador. La selección de sesenta imágenes proceden de un fondo documental que el propio fotógrafo logró sacar en la llamada "maleta de Centelles" y que pudo conservar como herencia testimonial en Francia.
El comisario de la muestra, Joaquín Gasca, añadía que ésta era una oportunidad única de descubrir esta colección que había podido venir a Valencia aunque fuera tres meses después de concluido el centenario de Agustí Centelles y sin que nadie aquí se hubiera preocupado por él. Gasca destacaba que Centelles es, sin duda, uno de los grandes fotoperiodistas, al tiempo que subrayaba que siendo valenciano aún no tenía si quiera una calle en su memoria en su ciudad cuando hay otras que están trabajando en su rotulación. Por su parte, el coordinador del Club, José Luis Galiana, recordaba la importancia documental de su trabajo, calidad y el significado de una instantáneas de aquellos que pensaban en la libertad.
Tras su paso por el Club Levante, la muestra realizará una itinerancia por España.

lunes, 14 de junio de 2010

Agustí Centelles i Ossó torna a València

València, una ciudad mediterránea, llena de luz y sonido. Con los eventos más importantes, emperadores de la Fórmula 1, reyes de las competiciones náuticas de mayor prestigio, visita de los máximos líderes religiosos, un importante esfuerzo de centenares de millones de euros que proyectan la imagen de València al mundo.

Todavía la ciudad no ha reconocido al gran fotógrafo Agustí Centelles i Ossó, se mantiene como alcalde honorario a  un personaje siniestro del pasado  pero no se organiza un acto institucional en memoria de uno de los mejores fotógrafos europeos nacido en el Grao.

Durante 2009 no fue posible para las administraciones locales y autonómicas de la Comunitat Valenciana destinar unos pocos miles de euros para celebrar el "Centenario de Agustí Centelles i Ossó",  no se ahorraron centeneares de millones  euros en otros eventos, generando cifras de negocios muy imporantes para empresas que siguen siendo noticia. Ante  esas carencias y falta de interés  ahora una empresa privada, valenciana, comprometida con la información plural y la cultura la  editora del periódico líder y de referencia en la Comunitat Valenciana trae, con la colaboración de Sergi y Octavi Centelles  la muestra* "Agustí Centelles en el campo de Bram, 1939", otra vez más Levante-EMV aporta cultura desde la sociedad civil.

Ahora Agustí Centelles no es un fotógrafo local, ya está considerado de nuevo uno de los grandes innovadores del fotoperiodismo europeo, si en el pasado sus fotografías era portada en News week, se publicaba sus fotografías n en decenas de revistas y periódicos de todo el mundo, hoy se le  vuelve a valorar como lo fue en el pasado y sus  fotografías reprints valen miles de euros y son iconos buscados por los mejores coleccionistas. 


(c) 2010 equip técnic Centelles. En la fotografía, a la izquierda Josep Lluís Galiana, director del Club Levante, a la derecha Joaquín D. Gasca coordinador de las colecciones privadas de Sergi y Octavi Centelles.


* la muestra está formada por una selección de copias fotográficas propiedad de Sergi y Octavi Centelles y fueron programadas con anterioridad a la venta de los negativos del arxiu històric al Centro Documental de la Memoria Histórica en Salamanca el pasado mes de diciembre, las nuevas Exposiciones son coordinadas con el CDMH.

viernes, 7 de mayo de 2010

Agustí Centelles i Ossó

Agustí Centelles, fotógrafo y militante

Agustí Centelles, fotógrafo y militante  (Imagen: ARCHIVO)
Agustí Centelles Ossó (Grau de València, 1909 - Barcelona, 1985) sintió desde muy joven una gran afición por el cine. La frustración de no poder dedicarse a este arte la compensó con su dedicación a la fotografía desde diferentes vertientes.
En 1923 ingresó como aprendiz en el estudio del fotógrafo Francesc de Baños haciendo retratos y retoque de negativos y positivos. En el periódico El Día Gráfico conoció al fotoperiodista barcelonés Josep Badosa, con quien empezó a trabajar en 1927, cuando inició su propia carrera como fotoperiodista.
Con Badosa aprendió el oficio desde diferentes géneros: deportes, espectáculos, actos oficiales y de sociedad... utilizando un aparato de 9x12. En ese tiempo empezó a publicar en distintos periódicos y revistas firmando con el nombre de su patrón.

En 1931 Centelles se incorporó al servicio militar, donde sólo tuvo que hacer la instrucción. A su vuelta encontró empleo con los reporteros asociados Josep Gaspar, Josep Maria Sagarra y Pau Lluís Llorents, 'los tres reyes magos', porque Gaspar dejaba el negocio.
Entonces empezó la rebelión profesional del joven Centelles: el trato que recibía de los patronos, la influencia del cine, la consulta de revistas ilustradas extranjeras y de fotografías que llegaban a El Día Gráfico, además de su propio carácter, lo llevaron a conseguir imágenes desde puntos de vista que los fotoperiodistas barceloneses del momento no tenían en cuenta, así como a concebir el reportaje de una forma diferente.
En mayo de 1934, un mes después de comprarse, a plazos, una cámara Leica por 900 pesetas, Agustí empezó a trabajar por su cuenta. Poco tiempo después su firma se había convertido en habitual en la mayoría de los periódicos de Barcelona y sus fotografías sobre los acontecimientos de octubre de ese año se publicaron incluso en el extranjero.
Como freelance, Centelles retrató a personajes relevantes del mundo de la política o la cultura catalanas, y realizó reportajes de fiestas populares, deportes y acontecimientos culturales. En diciembre de 1935 se casó con Eugènia Martí.
Con el bando republicano durante la Guerra
Cuando se produjo el levantamiento militar el 18 de julio de 1936, Agustí era un reportero muy conocido que publicaba sus fotografías en periódicos como La Vanguardia, La Noche o L'Opinió. Durante la contienda, muchas de sus imágenes se difundieron en el ámbito internacional a través de las agencias Havas o Fulgur, a veces sin citar el nombre del autor.
En septiembre de 1937, año en que nació su primer hijo, Centelles fue movilizado y entró a prestar servicio como fotógrafo en la Unidad de Servicios Fotográficos del Ejército del Este, con la que reocrrió los frentes de combate, desde los Pirineos aragoneses hasta Teruel.
Su grado de compromiso con la Segunda República le valió el exilio a principios de 1939. Agustí pasó la frontera a pie cargado con sus cámaras y una maleta llena de negativos de su archivo personal. Fue detenido en el campo de Argelers y luego trasladado al campo de Bram.
Durante su estancia allí, Centelles siguió tomando fotografías. Además de hacer de retratista, obtuvo centenares de imágenes para ilustrar el diario personal y desarrolló su vertiente de fotodocumentalista. Su actividad se completó con el cuidado y la clasificación del archivo que había salvado.
En septiembre de 1939 pudo salir del campo de Bram para ir a trabajar a un estudio fotográfico de Carcasona. Tres años más tarde entró a colaborar con los grupos de resistencia organizados por españoles republicanos en torno al Grupo de Trabajadores Extranjeros 422. En el sótano de su estudio instaló un laboratorio clandestino sin que lo supiera su patrón.
En primavera de 1944, cuando la Gestapo hizo una gran razia y deportó a algunos miembros del GTE, Centelles resgresó a Barcelona a escondidas, atravesando a pie los Pirineos. Con su mujer y su hijo y debido a su situación de clandestinidad, se trasladó a Reus, donde vivieron durante tres años en casa de unos familiares.
El final de un fotoperiodista
En 1947 la familia Centelles espraba el segundo hijo, y decidieron volver a Barcelona, donde el fotoperiodista instaló un pequeño estudio y laboratorio. En esa época se dedicó a la fotografía industrial y publicitaria. La vida cotidiana parecía estabilizarse cuando Agustí fue juzgado e inhabilitado, acusado de haber pertenecido a la masonería. Ya no podría volver a ser fotoperiodista nunca más.
Así pues, hasta su jubilación continuó dedicándose a la fotografía industrial y publicitaria, y en 1976 viajó a Carcasona para recuperar el archivo que se había llevado con él al exilio. Empezaba una nueva vida: publicación de su material, exposiciones, conferencias y el reconocimiento de los fotoperiodistas.
El 19 de diciembre de 1979, con 69 años, pudo reingresar en el Registro Oficial de Periodistas. Dos años después, la Asociación de Fotógrafos de Prensa y Comunicación de Cataluña (AFPC) le hizo un homenaje y le nombró miembro de honor.
En 1984 Agustí Centelles recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas. Murió en Barcelona en diciembre de 1985.