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martes, 5 de octubre de 2010

Agustí Centelles en el Museo Picasso de Barcelona

Una exposición en el Museo Picasso de Barcelona seguirá la evolución del artista en París


jueves, 26 de agosto de 2010

Agustí Centelles i Ossó: un archivo vivo,útil.

Agustí Centelles i Ossó: 


un archivo vivo,útil. Y muy pronto EN LA NUBE, a disposición de todos. 




un arxiu viu, útil, indispensableI molt aviat EN EL NÚVOL, a disposició de tothom.



Paisatge Urbà restaura la inscripció de Miquel Pedrola a la Barceloneta


Actualitzat el 18.08.2010 a les 13:50
La feina de l'historiador Dani Cortijo ha tingut recompensa. La campanya que va iniciar al seu blog "Altres Barcelones" per salvar una inscripció de la Guerra Civil ha fet que l'Institut Municipal del Paisatge Urbà s'hagi decidit a restaurar-la i protegir-la.
Gràcies a una pista que van donar Josep Maria Huertas Clavería i Lluís Permanyer al programa deBarcelona TV “Barcelona ciutadans en temps de guerra”, l’historiador Dani Cortijo va aconseguir salvar “in extremis” un grafit de la Guerra Civil dedicat a un milicià republicà, Miquel Pedrola.
La pintada era al carrer de Sant Miquel, a la Barceloneta, i estava a punt de desaparèixer per uns treballs que es feien en una finca.  Com que el grafit no estava catalogat, mentre es feien les obres que podien acabar amb ell, els responsables de la rehabilitació van demanar documents que acreditessin el valor d’aquesta inscripció.
Pedrola, un jove del barri
Miquel Pedrola va lluitar al front d’Aragó en una columna del POUM. A la seva mort, els veïns del barri van rebatejar el popular carrer de Sant Miquel pel carrer de Miquel Pedrola. El franquisme va mirar d’esborrar la inscripció, però aquesta va sobreviure 40 anys. Ara els veïns de la Barceloneta celebraran la conservació d’aquesta pintada, com a testimoni mut de la història del barri.






"Actualmente esta pintada es el único vestigio que se conserva del antiguo nomenclátor de las calles de Barcelona durante la Guerra Civil junto a la ya consolidada pintada de la Plaça Sant Josep Oriol- la Plaça del Milicià Desconegut-, restaurada por el Ayuntamiento y con una placa conmemorativa", destaca Cortijo. 

jueves, 15 de julio de 2010

Barcelona recuerda al fotógrafo Agustí Centelles

15-07-2010 / 17:10 h
Barcelona, 15 jul (EFE).- El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, ha presidido hoy un acto de homenaje y de recuerdo al fotoperiodista Agustí Centelles, junto al edificio en el que se ubicó su taller, en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi, donde se ha descubierto una placa conmemorativa.
Los dos hijos del fotógrafo, Sergi y Octavi, que en otoño del año pasado decidieron vender el archivo de su progenitor al Ministerio de Cultura, han dicho sentirse hoy "contentos y emocionados" por el acto, a la vez que aseveraban que en la actualidad, Centelles ya "es un personaje del mundo, reconocido en todas partes".
Hereu, que iba acompañado de varios concejales y del delegado de Cultura, Jordi Martí, espera que la placa contribuya a que las generaciones futuras de la ciudad se pregunten quién era el artista, de quien ha dicho luchó por la igualdad, la justicia social y la libertad, "unos valores de Barcelona, que la ciudad nunca olvidará".
El ayuntamiento quiere con esta iniciativa recordar la trayectoria de una importante figura de la cultura catalana contemporánea, especialmente en lo que respecta por su visión de la Guerra Civil.
La placa se ha colocado en el número 31 de la calle Ciutat de Balaguer, donde Agustí Centelles tuvo su taller, en pleno barrio de Sant Gervasi.
No es la primera vez que Barcelona le recuerda, puesto que en noviembre de 2006 se organizó en el Palau de la Virreina una exposición antológica, con más de 300 imágenes de quien ha sido denominado el Robert Capa catalán.
Exiliado en Francia tras el conflicto bélico, volvió a Barcelona en 1944, aunque tuvo que dedicarse a la fotografía comercial y publicitaria, al ser depurado por el régimen franquista.
En el año 1976 recuperó su archivo, ahora depositado en Salamanca, y que estuvo guardado varias décadas en casa de unos amigos de la ciudad francesa de Caracssonne.
Agustí Centelles, que falleció en diciembre de 1985 en la capital catalana, había recibido en 1984 el Premio Nacional de Artes Plásticas. EFE

Los Centelles cierran la polémica con la colocación de una placa en la calle Ciutat de Balaguer, sede del estudio fotográfico que instaló Agustí Centelles hace más de cincuenta años. 

BARCELONA, 15 Jul. (EUROPA PRESS) -
   El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, y el delegado de Cultura, Jordi Martí, han presenciado la descubierta de la placa, situada en el número 31 de la calle Ciutat de Balaguer, en el barrio de Sant Gervasi de Barcelona, y han destacado la buena relación de la ciudad con los herederos.
   Ha compartido esa sintonía uno de los hijos, Sergi Centelles, que ha subrayado que el Ayuntamiento es "la única institución catalana" que se ha interesado en reconocer el legado de su padre, en alusión al distanciamiento con la Conselleria de Cultura a raíz de la venta del archivo al Ministerio de Cultura.
   "Desde el 27 de octubre no tengo noticias del conseller", ha asegurado  [Sergi] Centelles, que sí ha remarcado, en cambio, la buena relación con el Institut de Cultura de Barcelona (Icub) con quien hay "algunas conversaciones" para exhibir las fotos de Centelles en la ciudad.
.../...
  
   De momento, se ha inaugurado la placa, que recuerda al fotógrafo de "unos momentos muy difíciles de la historia de Barcelona y Catalunya". Conocido fundamentalmente por sus fotografías de la Guerra Civil, Centelles inauguró su estudio barcelonés en 1959.
   Se trata de un local ... donde se dedicó, básicamente, a la fotografía de publicidad, trabajando para marcas como Chupa Chups, Siemens y Codorníu. Cuando murió Franco pudo retomar su faceta de fotoperiodista.
  
.../...El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, Sergi y Octavi Centelles, hijos de Agustí Centelles y Antonina Rodrigo amiga de la familia Centelles que ha glosado la figura del gran fotoperiodista en el acto. 

domingo, 4 de julio de 2010

Agustí Centelles, siempre en primera página

FOTOGRAFÍA. L'Illustration. S. imp. París, 1936. Número de 1 de agosto de 1936. 13 h. ilustradas con numerosas fotografías de Agustí Centelles para el reportaje de los sucesos de Barcelona, X p. de publicidad.

jueves, 10 de junio de 2010

El guardia de asalto se llamaba MARIANO VITINI.

Una carta de ANA ROJAS VITINI :
El comentario que corresponde a las fotografías de Centelles del 19 de julio en Barcelona tiene un error: El guardia de asalto que aparece solo en una esquina empuñando un arma no es Ramón Baucel, como dice el texto sino Mariano Vitini, el mismo que está en la foto en primer plano sobre el caballo muerto. Me consta, entre otras cosas porque era mi abuelo.
Los Vitini:
JAVIER CERCAS - EL PAÍS | Cataluña - 17-07-2001
(C) 2010 Agustí Centelles i Ossó
Hereus de Agustí Centelles i Ossó
VEGAP / Centro Documental de la Memoria Histórica, Salamanca
Todos los derechos reservados
Todos ustedes han visto mil veces esa fotografía de tres guardias de asalto defendiendo la legalidad republicana en las calles de Barcelona: la tomó Centelles el 19 de julio de 1936. Lo que casi nadie sabe, en cambio, es que el guardia que apoya su peso en el caballo muerto se llama Vitini, Mariano Vitini. Quien sí lo sabe es Manuela, su hija, una mujer madura, revoltosa y pelirroja con quien estoy tomando café en el bar del Avenida Palace, en Gran Via. Manuela me ha traído fotografías, recortes de periódico, diplomas, documentos: la memoria trunca de la familia. Le pregunto por su padre. ’Murió en el 83’, dice. ’Pero nunca hablaba de la guerra’. La familia era de Asturias, y él vino a Cataluña durante la República. Manuela sabe vagamente que, además de en Barcelona, durante la guerra peleó en Valencia y en la Ciudad Universitaria de Madrid. También sabe que al terminar pudo quedarse aquí sin demasiados problemas, que llevó una vida silenciosa y amedrentada, que sin demasiados problemas sacó adelante a su familia. ’Era un hombre de orden’, dice Manuela, un poco burlona, acordándose de las broncas que en la década de 1970 le pegaba su padre por meterse en política, y acordándose también de que cuando ella le replicaba con el recuerdo épico de la fotografía de su juventud, él invariablemente contestaba: ’Eso no tiene ningún mérito. Los buenos están muertos’.

Los buenos eran sus hermanos: Luis y José. La peripecia bélica de Luis, el más pequeño, sólo puede reconstruirse de forma fragmentaria con los papeles de Manuela (Luis hizo la guerra con los republicanos desde el principio, al final huyó a Francia, entró en la resistencia y llegó a ser comandante de las Forces Françaises de L’Interieur, regresó clandestinamente a España en julio de 1944 y se integró en los maquis; al mes fue detenido en Barcelona: lo fusilaron en el Camp de la Bota en la madrugada del 14 de septiembre de 1944). La aventura de José es similar, sólo que respecto a ella los papeles de Manuela son más precisos; además, acaba de relatarla con minucia Andrés Trapiello en La noche de los cuatro caminos. Paso a resumirla: José Vitini tenía 23 años cuando estalló la guerra; militaba en el PCE y, como Mariano, era guardia de asalto. Peleó en diversos frentes del sector centro y alcanzó el grado de comandante. Al acabar la guerra huyó por Cataluña a Francia, estuvo internado en los campos de Argelès y Septfonds, a inicios de la dácada de 1940 se sumó a la resistencia contra los nazis y, con el grado de teniente coronel y al mando de la 168 División de las FFI, tomó parte en la liberación de la región del Tarn y del Aveyron, y en la de las ciudades de Albi, Rodez, Carmaux, Décazeville, Villefranche de Rouerge y Lourdes. Derrotados los nazis, como otros muchos españoles Vitini creyó que los aliados no permitirían que el último dictador fascista de Europa siguiera en el poder, así que se aprestó a prepararles el terreno: dejó en Francia a su mujer y a su hija y regresó a la España de Franco para impulsar la resistencia. Aquí el rastro de Vitini se vuelve confuso. Sabemos que entró en el país en diciembre de 1944, que se refugió fugazmente en casa de Mariano, que llegó a Madrid el 15 de enero de 1945. En la capital organizó el primer núcleo urbano de maquis, que el 26 del mes siguiente atentó contra una subdelegación de Falange: murieron dos falangistas. El eco del atentado fue mayor del previsto, y al poco empezaron a caer colaboradores de Vitini; el propio Vitini no tardó en hacerlo, delatado por uno de los suyos. Lo interrogaron en la Dirección General de Seguridad, pero la paliza de muerte que le pegaron no consiguió que abriera la boca; todavía incrédulo, Carlos Conejo, que a la sazón estaba detenido allí, recuerda que, cuando bajaron a Vitini ensangrentado y a rastras a los calabozos, le oyó gritar: ’¡Ánimo, compañeros! ¡En momentos como estos hay que cantar La internacional!’. Vitini cantó La Internacional. Días después fue a visitarlo la mujer de Mariano; José le dijo que se fuera: ’Ya no hay nada que hacer aquí’, le dijo, y le entregó lo único que le quedaba: el reloj de su madre. Por supuesto, Vitini tenía razón: en Francia hubo mítines, manifestaciones, campañas de prensa y manifiestos de intelectuales pidiendo el perdón para él; no hubo perdón: fue juzgado, condenado a muerte y fusilado con un puñado de compañeros al amanecer del 28 de abril. Omito el relato que algunos testigos hacen de sus últimas horas; diré que su firma figura junto a su sentencia de muerte, y que es grande.
En el bar del Avenida Palace miramos con Manuela fotos de su padre, de Luis y de José, desfilando en Tarves con su uniforme de teniente coronel de las FFI; también carteles y sellos franceses con su nombre y su cara. Y dos diplomas idénticos; traduzco uno del francés: ’A M. José Vitini (muerto por la libertad), que ha servido con bravura en las filas de las FFI en calidad de teniente coronel durante la guerra de liberación nacional. Tiene derecho al reconocimiento de la patria liberada’. ’Tiene gracia’, dice Manuela. ’En Francia es un héroe; aquí sigue siendo un delincuente’. Le pregunto si vive la hija de José. ’Creo que sí’, dice. ’Cerca de Toulouse. Pero no la he visto nunca: sólo sé que no habla una palabra de español’. Salimos a la Gran Via y Manuela insiste en acompañarme a la estación. No hablamos. ’Por cierto’, le digo, justo antes de tomar el tren. ’¿Qué fue del reloj?’. ’Me lo dio mi madre antes de morir’, me dice. ’Lo perdí en una mudanza’.

viernes, 28 de mayo de 2010

Agustí Centelles - Catalan photographer

Agustí Centelles - Catalan photographer
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By h.b. - Jan 7, 2010 - 8:31 AM

The Barricade of Dead Horses in Calle Diputació in 1936 - Agustí CentellesThe Barricade of Dead Horses in Calle Diputació in 1936 - Agustí Centelles
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The war photographer is sometimes called the Spanish Robert Capa

The Catalan photographer Agustí Centelles is sometimes referred to as the Spanish Robert Capa, the legendary war photographer who left behind him in Paris when he fled Europe for the United States in 1939 what later became known as the ‘Mexican suitcase, a treasure trove of shots taken by Capa and others during the Spanish Civil War. The suitcase was in reality three cardboard boxes, which finally came to light in Mexico City after being lost for decades and were handed over in December 2007 to the New York International Photography Centre, founded by Capa’s brother, after years of negotiations.

Centelles had his own suitcase which he took with him when he fled Spain at the end of the Civil War. Its contents now form part of Spain’s historical memory as part of an extraordinary collection of 12,000 negatives and photographic plates which was recently sold to the Ministry of Culture for the sum of 700,000 € by Centelles’s children, including negatives which were discovered in a rusty biscuit tin, until then hidden from view, in their father’s laboratory just last year. The photojournalist’s heirs had received other offers, including from the Generalitat de Cataluña, and one from Sotheby’s which almost tripled the Ministry’s, but decided to accept the offer made by the state for a ‘greater diffusion’ of their father’s work. Their only condition for the sale was that the collection must remain together.

Although born in Valencia (in 1909), Agustí Centelles i Ossó moved to Barcelona at a very young age and there began his career in the profession which would later earn him the title of one of the fathers of photojournalism in Spain. He was one of the first photographers in the country to use a Leica camera, which he bought in the 1930s for the sum of 900 pesetas, a fortune at that time. The legacy now in the hands of the Spanish state is his visual testimony of the Spanish Republic, of the Civil War as an official photographer for the Republican government, and of his internment in a refugee camp in France.

Along with thousands of others, Centelles fled to France in 1939 just hours before Barcelona fell to Franco’s Nationalist forces, taking his photographs with him in a suitcase for fear that they would be used to identify people and carry out reprisals. He was to spend the next 7 months in refugee camps in France, first in Argelès-sur-Mer and then in Bram, where he continued to photograph the horrors of war, sleeping with his suitcase clutched in his arms to prevent it being stolen.

He was allowed to leave the camp in September 1939 and found work in a photographic studio in Carcassonne, living there in exile until 1944 when he walked back home over the Pyrenees after the French Resistance movement he had been working with on producing false passports was arrested by the Germans. He left his precious suitcase behind for safekeeping with the French family in Carcassonne who had taken him in, telling them not to hand it over to anyone but him.

The suitcase stayed there for more than two decades, and it was not until 1976, the year after Franco died, that Centelles was able to return to Carcassone to recover the photographs he feared would have been confiscated by the Franco regime. He spent the rest of his life on restoring, copying and cataloguing each and every one of the photos which had been hidden for so many years. Agustí Centelles died in 1985 at the age of 76, the year after his work was recognised with an award from the Ministry for Culture of the Premio Nacional de Fotografía.

Read more: http://www.typicallyspanish.com/news/publish/article_24609.shtml#ixzz0pCoq0ovp

domingo, 9 de mayo de 2010

Marzo de 1939 , primer intento de expolio del arxiu de Agustí Centelles

Agustí Centelles, el viaje desde Barcelona>difusión mundial

El 26 de Diciembre de 2009 el archivo fotográfico histórico, después de sufir dos intentos de expolio salió de la sede de Ciutat de Balaguer núm 21 hacia el Centro Documental de la Memoria Histórica, en la ciudad de Salamanca, el antiguo archivo para la represión de rojos y masones es ahora un compromiso para la recuperación de la memoria y la reconciliación de todos, el archivo fotográfico de Agustí Centelles i Ossó permanecerá en la sede de dicha institución, donde LA SALA DE EXPOSICIONES LLEVARÁ EL NOMBRE DEL GRAN FOTOPERIODISTA.

viernes, 7 de mayo de 2010

Agustí Centelles i Ossó

Agustí Centelles, fotógrafo y militante

Agustí Centelles, fotógrafo y militante  (Imagen: ARCHIVO)
Agustí Centelles Ossó (Grau de València, 1909 - Barcelona, 1985) sintió desde muy joven una gran afición por el cine. La frustración de no poder dedicarse a este arte la compensó con su dedicación a la fotografía desde diferentes vertientes.
En 1923 ingresó como aprendiz en el estudio del fotógrafo Francesc de Baños haciendo retratos y retoque de negativos y positivos. En el periódico El Día Gráfico conoció al fotoperiodista barcelonés Josep Badosa, con quien empezó a trabajar en 1927, cuando inició su propia carrera como fotoperiodista.
Con Badosa aprendió el oficio desde diferentes géneros: deportes, espectáculos, actos oficiales y de sociedad... utilizando un aparato de 9x12. En ese tiempo empezó a publicar en distintos periódicos y revistas firmando con el nombre de su patrón.

En 1931 Centelles se incorporó al servicio militar, donde sólo tuvo que hacer la instrucción. A su vuelta encontró empleo con los reporteros asociados Josep Gaspar, Josep Maria Sagarra y Pau Lluís Llorents, 'los tres reyes magos', porque Gaspar dejaba el negocio.
Entonces empezó la rebelión profesional del joven Centelles: el trato que recibía de los patronos, la influencia del cine, la consulta de revistas ilustradas extranjeras y de fotografías que llegaban a El Día Gráfico, además de su propio carácter, lo llevaron a conseguir imágenes desde puntos de vista que los fotoperiodistas barceloneses del momento no tenían en cuenta, así como a concebir el reportaje de una forma diferente.
En mayo de 1934, un mes después de comprarse, a plazos, una cámara Leica por 900 pesetas, Agustí empezó a trabajar por su cuenta. Poco tiempo después su firma se había convertido en habitual en la mayoría de los periódicos de Barcelona y sus fotografías sobre los acontecimientos de octubre de ese año se publicaron incluso en el extranjero.
Como freelance, Centelles retrató a personajes relevantes del mundo de la política o la cultura catalanas, y realizó reportajes de fiestas populares, deportes y acontecimientos culturales. En diciembre de 1935 se casó con Eugènia Martí.
Con el bando republicano durante la Guerra
Cuando se produjo el levantamiento militar el 18 de julio de 1936, Agustí era un reportero muy conocido que publicaba sus fotografías en periódicos como La Vanguardia, La Noche o L'Opinió. Durante la contienda, muchas de sus imágenes se difundieron en el ámbito internacional a través de las agencias Havas o Fulgur, a veces sin citar el nombre del autor.
En septiembre de 1937, año en que nació su primer hijo, Centelles fue movilizado y entró a prestar servicio como fotógrafo en la Unidad de Servicios Fotográficos del Ejército del Este, con la que reocrrió los frentes de combate, desde los Pirineos aragoneses hasta Teruel.
Su grado de compromiso con la Segunda República le valió el exilio a principios de 1939. Agustí pasó la frontera a pie cargado con sus cámaras y una maleta llena de negativos de su archivo personal. Fue detenido en el campo de Argelers y luego trasladado al campo de Bram.
Durante su estancia allí, Centelles siguió tomando fotografías. Además de hacer de retratista, obtuvo centenares de imágenes para ilustrar el diario personal y desarrolló su vertiente de fotodocumentalista. Su actividad se completó con el cuidado y la clasificación del archivo que había salvado.
En septiembre de 1939 pudo salir del campo de Bram para ir a trabajar a un estudio fotográfico de Carcasona. Tres años más tarde entró a colaborar con los grupos de resistencia organizados por españoles republicanos en torno al Grupo de Trabajadores Extranjeros 422. En el sótano de su estudio instaló un laboratorio clandestino sin que lo supiera su patrón.
En primavera de 1944, cuando la Gestapo hizo una gran razia y deportó a algunos miembros del GTE, Centelles resgresó a Barcelona a escondidas, atravesando a pie los Pirineos. Con su mujer y su hijo y debido a su situación de clandestinidad, se trasladó a Reus, donde vivieron durante tres años en casa de unos familiares.
El final de un fotoperiodista
En 1947 la familia Centelles espraba el segundo hijo, y decidieron volver a Barcelona, donde el fotoperiodista instaló un pequeño estudio y laboratorio. En esa época se dedicó a la fotografía industrial y publicitaria. La vida cotidiana parecía estabilizarse cuando Agustí fue juzgado e inhabilitado, acusado de haber pertenecido a la masonería. Ya no podría volver a ser fotoperiodista nunca más.
Así pues, hasta su jubilación continuó dedicándose a la fotografía industrial y publicitaria, y en 1976 viajó a Carcasona para recuperar el archivo que se había llevado con él al exilio. Empezaba una nueva vida: publicación de su material, exposiciones, conferencias y el reconocimiento de los fotoperiodistas.
El 19 de diciembre de 1979, con 69 años, pudo reingresar en el Registro Oficial de Periodistas. Dos años después, la Asociación de Fotógrafos de Prensa y Comunicación de Cataluña (AFPC) le hizo un homenaje y le nombró miembro de honor.
En 1984 Agustí Centelles recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas. Murió en Barcelona en diciembre de 1985.